Los discos duros de estado sólido (SSD por sus siglas en inglés) son dispositivos de almacenamiento de datos que presentan grandes innovaciones con respecto a sus antecesores. Uno de sus mayores beneficios (y razón por la cual cada vez más gente los utiliza) es por su increíble rapidez a la hora de guardar o leer datos en él.

A continuación daremos una visión comparativa entre los discos de estado sólido y sus predecesores.

Ventajas reales

Como ya mencionamos anteriormente, una de las mayores ventajas de los SSD en comparación con los discos duros convencionales (HDD por sus siglas en inglés) es su velocidad de lectura/escritura. En un HDD los tiempos de escritura nos permiten mover cualquier tipo de archivo a una velocidad que puede variar entre 50 y 120 megabytes por segundo. Los SSD, por el otro lado, pueden llegar a velocidades de escritura de 500 o 600 megabytes por segundo, cinco veces más rápido.

El consumo de energía es otra de las grandes ventajas de los SSD: mientras un HDD consume entre 6 o 7 watts, los SSD consumen apenas 2 o 3. Esto no deja de ser un dato menor, ya que es extremadamente útil en las notebooks/laptos para poder optimizar el uso y duración de la batería. Esto nos puede dar un poco más de 30 minutos extras de batería.

Los discos duros tradicionales usaban un sistema de platos con movimiento mecánico, lo cual podía resultar muy ruidoso y levanta mucha temperatura cuando su uso se intensifica. Los SSD no tienen partes móviles por lo que su ruido es nulo y su generación de calor es casi inexistente, lo cual es realmente muy útil en sistemas demandantes como servidores, computadoras de operaciones exigentes o notebooks.

¿Y qué hay de la perdida de información? En este caso, el SSD sigue siendo mejor que el HDD por dos motivos muy importantes. Primero, los discos de estado sólido no se ven afectados por el magnetismo, a diferencia de sus predecesores a los cuales se les podía borrar absolutamente toda la data en ellos con solo pasarles un imán cerca.

Segundo, el ratio de fallas de un SSD es de una vez cada 2 millones de hora, mientras que en los discos duros normales es de una vez cada 1.5 millones de horas (son márgenes de error muy pequeños pero pueden influenciar las grandes diferencias entre ambos).

Pero no todo es perfecto con los SSD: su precio tan elevado ($0.50 por gigabyte promedio) lo sigue dejando por detrás de las preferencias a la hora de comprarlo, ya que los HDD tienen precio promedio de $0.15 por gigabyte. Es una gran diferencia de precio, pero también de rendimiento, simplemente hay que evaluar el uso real que cada uno le da.